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Tuesday, May 01, 2007

Sangre fresca

Mi librero me regaló un libro donde se recogen las opiniones sanguinarias que, a lo largo de la historia, los escritores han manifestado los unos contra los otros: Escritores contra escritores, de Albert Angelo. Ahora lo estaba hojeando. Es un libro realmente deprimente. Lo más criticones: Bolaño, Aira, Amis y Nabokov. Parece que ellos sí que tenían un canon literario realmente exigente. El autor que recibe más críticas, no lo diríais nunca: ¡es Shakespeare! Y una perla de Graham Greene: "a la gente a la que le gustan la citas le gustan también las generalizaciones sin sentido." Carai, pues a mi me encantan, tú. Una frase que me ha gustado de Anthony Powell: "La propia Virginia Woolf nunca pudo acostumbrarse al hecho de que, si escribes libros, tarde o temprano alguien será grosero con ellos."
Leyendo a todos estos escritores sacando ranas por la boca los unos contra los otros, no sabéis como me alegro de tener una página "blanca", donde no se sacan las tripas a nadie. No dormiría tranquila pensando que tengo hiel en la pluma. Hago un chiste inocente y ya me siento incómoda...

Tuesday, February 27, 2007

La muerte: excremento de la vida


Sobre l'amor i la mort (Sobre el amor y la muerte) Patrick Süskind (hasta el final) Aquí nos habla de diversas muertes famosas, como la de Kleist, la de Werther, la de Orfeo y la de Cristo. Kleist, en sus últimos días, estaba iluminado por la muerte, contento porque había encontrado una compañera con la que suicidarse. Werther se suicida para recuperar a su Lotte en el más allá. Orfeo baja al reino de los muertos para recuperar a su amada, y por su debilidad la pierde. Jesús no ama a una persona, ama a la humanidad, y en su vida no hay ningún episodio de amor, sino que convierte su muerte en el más gran acto de amor, pero no a una persona concreta, algo que Süskind le reprocha. En todas estas muertes, amor y muerte están relacionados. Porqué somos humanos, y amamos y morimos, aunque en nuestra cultura de la muerte no se hable mucho.
En este pequeño ensayo Patrick Süskind hace patente su gran cultura, lo mucho que ha leído (sólo hace falta ver la bibliografía) y su capacidad de relación. Un librito profundo y delicioso, prueba de que es un gran escritor.

Monday, February 26, 2007

El amor: excremento del alma



Sobre l'amor i la mort (Sobre el amor y la muerte) Patrick Süskind (hasta página 34) En este librito Süskind se pregunta porque los escritores han dedicado tantos esfuerzos a hablar del amor y tan pocos a hablar de los excrementos. El amor tienen algo de religioso, dice; es lo más alto que puede volar un ser humano. Pone diversos ejemplos, pero llega a la conclusión que el amor es un estado de imbecilidad transitoria, que si no vives no comprendes. Y con un ejemplo sacado de Sócrates y Platón, lo relaciona con al muerte y pasa hablar de ella.

"en el amor se manifiesta una correspondiente porción de tonteria. Recomiendo la lectura de las propias cartas de amor con un intervalo de tiempo de veinte o treinta años. El rubor se hace sentir, en vista del cúmulo de tonterías, soberbia, prepotencia y ceguera: banal, el contenido; penoso, el estilo. A uno le parece casi incomprensible que una persona tant solamente medianamente inteligente se haya visto nunca en la situación de sentir, pensar y poner por escrito tantas sandeces."

Sunday, February 25, 2007

Una visión incómoda de la lectura



"Tengo la impresión de haber leído siempre, desde que aprendí, y, desde entonces, cualquier otra actividad me resulta una pérdida de tiempo: es como si me metiera en algo demasiado áspero (sobre todo, en lo que se refiere al contacto con las personas) y ello, probablemente, sea sólo culpa mía. Que lea para no tener que vivir (y, por lo mismo, que también escriba). Y leo mucha novela negra en la que otros, antes de tiempo, tienen que dar por concluida su vida, de manera violenta, al igual que yo creo poder excluirme del tiempo mediante la lectura; también leo literatura barata, revistas de cotilleo, o lo que sea, pero siempre he de tener ante mis ojos algo impreso, porque no se me ocurre nada más adecuado a mi vida. La lectura es para mí el vestido elegante de la vida: se me ajusta y va conmigo. Los demás pueden clavársenos como una espina, pueden destruirnos y, sin embargo, podemos mantenernos con vida siempre y cuando mantengamos ante nuestros ojos la falsa sentencia de las letras. Esto es un juicio.

Como mi padre. Si no se ve más que signos, entonces los otros -que, vistos de cerca, resultarían no ser letras- no lo ven a uno. Mi padre era exactamente igual. Sólo puedo recordarlo con un libro entre las manos. O un periódico. Existen los activos y los lectores, me imagino. Yo soy inactiva, pero no, no lectora, ni tampoco ilegible. En lo relativo a esto, a veces se produce una especie de situación paradójica: mi grado de atención varía de manera grotesca -como ya he dicho- según la consideración que le tribute al material de lectura. La filosofía la leo como un ave de presa. Algo pasa hojas como ausente y demasiado tarde me doy cuenta de que ese algo soy yo; tropiezo y, con un grito inaudible, me lanzo sobre el pasaje que acabo de divisar, me lo arranco y, todavía goteando, sangriento y asqueroso, me lo como; el jugo del pensamiento me resbala por la barbilla -cosa nada agradable- e inmediatamente después empiezo a preguntarme (esto que ha ocurrido con tanta rapidez, debería como mínimo volver a repetirse y entonces, tal vez, se quedara) si podré utilizarlo y acabo por fijarlo con hormigón en mi propio texto, de la misma manera en que antiguamente se emparedaba a un ser vivo en los cimientos de los edificios. Supongo que para que el edificio durara más. No creo que mis textos vayan a durar más porque haya enterrado en ellos (y, aun tratándose de un robo, no de manera furtiva) un trozo de la carne de Heidegger o de Nietzsche: luego los germanistas se ponen a jugar a ¡busca, perrito, busca!, que es lo que no deben hacer pero que, sin embargo, hacen. Tal vez lo hagan porque yo, por ese motivo, siempre les echo un rapapolvo.

Por placer. Por otro lado, leo una novela negra o cualquier otra cosa por placer, y hete ahí que, de manera involuntaria, vuelvo la vista sobre casi cada párrafo y lo leo de nuevo: lo leo, por así decirlo, hacia delante y hacia atrás (que es lo que debería hacer con los caminos por los que discurre mi pensamiento: volver a transitarlos, lo que me haría más sensata y además sería lo más sensato), de manera que al final todo lo he leído dos veces, lo que es completamente superfluo, porque mis libros preferidos ?no digo cuáles, o debo decirlo, no, no lo diré, aquí nada de intimidades, me daría vergüenza, incluso ante mí misma, porque en definitiva estoy sola conmigo misma?, porque mis libros preferidos los leo de todas maneras una y otra vez, y cada vez, también dos veces. ¿Será para que entonces, con más razón, no se conserve nada? Lo doble se conserva mejor, pero probablemente estos libros los lea porque nada ha de conservarse. En cambio, con lo que debería conservar soy tan recelosa que ni me atrevo a mirarlo.

Pilares de sal. Evito mirar esos libros que tendría que (o, por lo menos, debería) conservar: los leo por así decirlo tangencialmente, o muy de prisa, arriesgando un parpadeo, como si los pilares fueran a derrumbarse, esos petrificados pilares de sal, todos ellos hechos toscamente a mi imagen y semejanza; porque en el caso de que me quedara mirando mucho tiempo y tuviera que reconocerme como algo que no existe, se derrumbarían sobre mí como algo gigantesco y oscuro y, conmigo misma, me matarían a golpes. Por ello no debo permitirme ser demasiado minuciosa. Las miradas pueden matar y leer puede destruir. Y yo lo he de hacer, como ya he dicho, ininterrumpidamente, pero con mucho cuidado porque si no, la lectura contraataca. Yo sé en qué parte estoy segura (de la página 3 a la 428 o así), sé dónde al leer no me pasará nada. Si me fijase mucho tiempo, algo me golpearía el ojo: algo que luego sería la viga que otra persona tendría que quitarme con gran esfuerzo. Y el otro jamás está ahí. Que es justo lo que yo he deseado para mí."

Leer, la mejor forma de vivir
Por Elfriede Jelinek.

Wednesday, July 26, 2006

Sed de justicia


Michael Kohlhaas, de Heinrich von Kleist. Otro libro que en la contracubierta comete el error de explicar el final. A pesar de todo, te esperas otra cosa y tiene su emoción. Me ha gustado mucho la parte de la profecía de la gitana, no tanto la otra parte, la de la destrucción que hace Kohlhaas. A un hombre le roban dos caballos y quiere vengarse, cree que tiene el derecho de vengarse. He aquí el argumento. Me recuerda un poco a Gaspar Ruiz, de Conrad, en eso de la dirección de una banda armada contra el gobierno. Lo que no me cabe en la cabeza es que un hombre sacrifique su paz doméstica para irse a incendiar y saquear, por más grande que sea la injusticia que se le haya hecho. Y esta tampoco lo es tanto. Podría comprenderlo si esta paz doméstica hubiese sido amenazada, si hubieran hecho algún mal a su esposa o a sus hijos, pero aquí es el mismo quien les lleva la desgracia, ¡y todo por dos caballos! Al final de la novela se presenta a Kohlhaas como un padrazo que quiere mucho a su hijos: si los hubiera querido de verdad jamás les habría dejado como lo hace.
Al final, todo el episodio del mensaje dentro de la cajita de plomo queda como la auténtica venganza de Kohlhaas contra uno de los que detenta el poder. Es un poco engañoso, y enmascara la verdad, es decir, que lo que ha hecho (seguir el camino de la violencia, saquear, destruir) de hecho no le ha servido para nada. Es muy atractivo dejar mujer e hijos para "ir a hacer la revolución", pero no sirve para nada, sólo para desear volver a aquella paz doméstica de que antes disfrutábamos, cuando ya es demasiado tarde.
La narración está llena de detalles curiosos (el matador de caballos, ¿está haciendo sus necesidades?), o el detalle de Heloise, y es digno de verse como el narrador manipula al lector para que la atención vaya allí donde él quiere y el relato sea siempre interesante.
Esta novela corta fue una de las lecturas preferidas de Kafka.

Saturday, June 10, 2006

¿Donde está el amor que falta?


Leo el libro de Peter Handke El miedo del portero al penalty. El ejemplar es de la biblioteca, y alguien lo ha leído antes que yo. Este alguien ha subrayado la frase:"Ahora que tenía las manos ocupadas, se sentía más inofensivo que antes". Es curioso eso de leer un ejemplar de un libro que alguien ha subrayado antes. Yo precisamente pensaba que en este libro no había nada a subrayar, y me encuentro con eso. También me resulta un poco chocante que alguien haya llegado al mismo punto del libro que yo, ya que es un libro que sólo se puede leer con mucha fuerza de voluntad. Y tiene que ser de una tirada, ¡qué remedio! ¿Qué pensaba esta persona de un libro tan extraño? ¿Era un chico o una chica? ¿Necesitó, como yo, toda su paciencia para acabarlo? Pero no lo he dejado.
Dos cosas: en la contracubierta se hace un resumen de libro que no es verdad, indicando unos hechos que no ocurren. Ya suele pasar eso, con los libros inclasificables y difíciles de resumir. Y la segunda: ¿cómo acaba? ¿Le cogen? ¿Están a punto de cogerle? ¿Se delata a sí mismo cuando cambia la moneda? ¿Le servirá el fútbol para recomponer su vida, o al menos su percepción de las cosas? Un libro muy extraño, mucho, que no sé si he entendido. ¿Si me ha gustado? No, la verdad. Pero no porque sea malo. Simplemente mi visión del mundo no encaja con la que nos muestra este libro. Pero eso no quiere decir que la mostrada sea menos verdad. Extraño, ya digo. De todos modos, por calidad que tenga el libro, se queda en la superficie de las cosas y de las relaciones humanas. No veo en él una empatia con el entorno, con las personas. (La cual cosa no es extraña si pensemos que es la visión de un asesino) O sea que su gran defecto es su gran calidad. Pero yo diría que hasta los asesinos aman. Por cierto: sino mata a la segunda mujer es porque no se ha metido en la cama con ella.
¿No es preocupante que alguien escriba una novela así? ¿No es preocupante que alguien vea el mundo de esta forma?

Wednesday, May 24, 2006

Color Cioran - Color amargura


"¡Ay del libro que se puede leer sin que nos interroguemos constantemente sobre su autor!"
E.M.Cioran

He acabado Desgarradura, de E.M.Cioran
Es evidente que cuando una lee a Cioran se pregunta por la persona que hay tras sus palabras. Yo creo que era un buen hombre, torturado por sus fantasmas, y con una gran ambición. Uno no escribe tan bien si no tiene ambición, y él escribe muy bien. Todo el rato habla del suicidio, del fin de la civilización, de la nada; pero continua escribiendo, continua leyendo, vive. No quiere decir que sea mentida toda esta amargura. Lo único que quiero decir es que si te das el trabajo de escribirla y hacer que la gente la lea, es que no estás tan aislado como eso. La dosis máxima de verdad con si mismo debería haberlo llevado inevitablemente a destruir sus libros antes de publicarlos, o simplemente a no escribirlos. Pero la ambición y el instinto de supervivencia le hacen publicarlos. De eso concluyo que en realidad no podía estar tan desesperado. Quizá él lo creía sinceramente, que lo estaba. Pero no lo estaba. Escribir le salvaba.

Wednesday, May 17, 2006

Palabras de Cioran


"No escribimos porque tengamos algo que decir, sino porque tenemos ganas de decir algo."

"Si hubiese una manera corriente, incluso oficial, de matarse, el suicidio sería mucho más cómodo y mucho más frecuente. Pero como para terminar consigo mismo cada cual tiene que buscar su propia manera, pierde uno tanto tiempo meditando sobre bagatelas que olvida lo esencial."

"El verdadero escritor escribe sobre los seres, las cosas y los acontecimientos, no escribe sobre el escribir, utiliza palabras pero no se detiene en las palabras, no las convierte en objeto de rumia. Será cualquier cosa excepto un anatomista del Verbo. La disección del lenguaje es la monomanía de quienes, no teniendo nada que decir, se confinan en el decir."

"El tomarse en serio los asuntos humanos demuestra alguna secreta carencia"

"Mi misión consiste en matar el tiempo y la de éste es matarme a mí. Entre asesinos nos llevamos de perlas."

E.M.Cioran
Desgarradura

Saturday, May 13, 2006

Azul Cioran


Leyendo Desgarradura, de E.M.Cioran. Quien ha aprendido a pintar sabe que hay un color que se llama azul cian. Cuando leo a Cioran, también pienso que sus palabras están pintadas con un azul especial. Es un escritor (¿o debería llamarlo filósofo?) Para mi escritor. Pues es un escritor que usa las palabras frotando hasta que relucen en ellas significados insospechados. Es una mezcla de amargura, angustia, vitalidad y necesidad de expresarse, vida y muerte, que desarma. Su prosa es poesía y sus frases, sobretodo las frases cortas, los aforismos, van directos a la médula. Sus razonamientos disparan a matar. ¿Pero, a la médula de quien? ¿Matar a quien? Al lector o bien al pianista. Al corazón de la sociedad enferma. Es lo que dice, pero también, como lo dice. Y el sustrato de cultura que demuestra detrás de su escritura es impresionante. Como él mismo dice: "no habiendo practicado ningún oficio, he podido leer gran cantidad de autores". Ha leído y eso traspasa. Es una de las cosas que más me gustan de su escritura. Con sus ideas no siempre estoy de acuerdo. Es más: a veces no las entiendo. Pero leerlo es toda una experiencia. (Leer a Cioran cuando has tenido un desengaño amoroso puede desembocar en suicidio.) Es una baño de azul.

Wednesday, April 19, 2006

Feminismo


El libro Las hermanas Beauvoir va por la mitad, pero parece haberse acabado. A partir de ahora la autora se pone a hablar de si misma y de su lucha feminista al lado de las dos hermanas. No puedo decir que no me parezca un tema justo, pero no era eso lo que me esperaba cuando compré el libro. Yo había empezado este libro para saber cotilleos de Sartre y Simone de Beauvoir, de la relación que tenían. Pero de quien más habla el libro es de Hélène, la hermana de Simone, que era amiga de la autora. Ahora Claudine está a punto de hacerse militante del partido de Simone y de empezar su lucha feminista. Esta parece la parte más importante del libro para la autora. No digo que luchar por los derechos de la mujer no esté bien, pero yo de la política siempre he huido. No me interesa el tema, la verdad. ¿Debería interesarme como mujer? No es literatura, es un panfleto. A mi me interesa la literatura. Creo que puedo ayudar más a hacer un mundo mejor leyendo y hablando de lo que leo que haciendo panfletos, sean del tema que sean y por justos que sean. Quizá me equivoque, no lo sé. Pero me doy cuenta que todo esto no me interesa en absoluto, y por tanto dejo el libro. El trozo leído ha estado bien, pero hasta aquí. Las páginas que quedan las hojearé un poco por encima y nada más.

Saturday, April 15, 2006

El precio de la libertad


Las hermanas Beauvoir. Ara Simone se lo encuentra. Se ha hecho vieja y ya no tiene amantes, sólo tiene a Sartre rodeado de jovencitas. Fue libre, pero le costó muy caro: se quedó sola. Y con eso no quiero moralizar. Sólo constato los hechos tal y como pasaron. La pareja y la familia burguesas pueden ser una institución decadente, pero son uno de los remedios más eficaces contra la soledad. (Aunque a veces fallan).

Saturday, April 08, 2006

Libertad


El libro Las hermanas Beauvoir contrapone la vida que llevaban las dos hermanas y lo que representaba. Hélène, pintora sin éxito, esposa de un funcionario de la embajada que trabajaba para los servicios secretos, haciendo malabarismos para hacer la pelota a los jefes de su marido, y Simone, escritora de éxito, apartada de la enseñanza por tener relaciones con sus alumnas (sic), con diversos amantes, con una relación de amor libre con Sartre, simpatizante de los comunistas... y libre. Es evidente que la vida que podía llevar Simone, la libertad de la que gozaba, no pueden ser conseguidas fácilmente. Se trata de una persona excepcional. Es mucho más normal la vida de Hélène, y todo el mundo que haya tenido un trabajo lo sabe.
Parece que está claro: para ser libre, tienes que ser escritora.

Monday, February 27, 2006

"Las hermanas Beauvoir"

Estoy leyendo este libro de Claudine Monteil. Es muy ágil y ameno, no hay reflexiones, explica los hechos y ya, va al grano. A mi lo que me interesa, la razón por la que lo leo, es para saber más sobre la relación que unía a Simone de Beauvoir con Jean Paul Sartre. Pero, además, explica la vida de Hêlene, la hermana pequeña de Simone, que era pintora. Eso no resta interés al libro, como temí en un primer momento. Sospecho que la autora era más amiga de Hêlene que de Simone.
Ahora está a punto de estallar la Guerra. Simone aún no ha publicado.
Acostumbrada a las largas reflexiones de Simone de Beauvoir a "Memorias de una joven formal", este libro, hablando de lo mismo, parece volar con una inusitada ligereza. Y dice más la verdad. Al menos me he enterado de cosas que en el otro no quedaban claras. Quiero leer más cosas de Simone de Beauvoir, y cosas de Sartre, pero poquito a poco.